«Es la sensación de estar allí», responde Alice Greenfield cuando se le pregunta cuál es el ingrediente vital de su hermosa mezcla de fotografía callejera, de estilo de vida y de viajes. Resplandecientes y con una nostalgia onírica, sus fotos parecen evocar recuerdos de lugares en los que quizás nunca hayas estado. «Para mí, la fotografía es una especie de viaje en el tiempo», continúa, «así que mi trabajo es trasladar al espectador a ese momento, y hay muchos aspectos que intervienen en ello».
Los recuerdos son historias que nos contamos a nosotros mismos y a los demás, y como Alice es una excelente comunicadora, no es de extrañar que se formara como directora de fotografía, un campo en el que la luz, el movimiento, el color y la composición atraen al espectador a cualquier historia que se cuente. Pero sus fotos también rebosan honestidad, como se pudo apreciar en su reciente viaje a la soleada costa amalfitana de Italia. «Tanto si estoy en casa como en el extranjero, lo que realmente busco es la esencia de cualquier lugar», explica, «y elaborar un porfolio sincero de mi experiencia. Me considero una narradora de historias, pero siempre lo hago desde una visión muy humana. Quiero que la gente sienta que hay alguien detrás de la cámara y una gran parte proviene de que soy muy sentimental. Escribo mucho en mi diario, y recopilo mi vida mediante palabras e imágenes. De hecho, se podría decir que mi porfolio es un diario de lugares bonitos».
Para crear las «páginas» de ese diario, Alice emplea una mezcla de espera, encuadres cuidadosos y oportunismo en su fotografía. «Cuando estudiaba, usábamos película», dice, «así que heredé la idea de ser selectiva e intencionada. Me ocupo de que las cosas salgan bien en la cámara, así que se podría decir que comienzo a editar mucho antes de disparar el obturador». Gran parte de ese cuidado tiene que ver con el color. «Creo que el color es sumamente importante», afirma, «tanto en la captura como en la gradación, y siempre intento tener una paleta en mis imágenes que resulte nostálgica. Como sé los colores que funcionarán, puedo permitirme ser selectiva. Así que si la escena tiene un coche verde brillante que no quiero que salga, la reencuadraré. O esperaré a la vespa roja perfecta porque no busco una blanca... Básicamente, cambio colores en vivo, que resulta más satisfactorio que hacerlo más tarde».
Contar con el equipo de cámara adecuado también es vital para su fotografía urbana, comenta Alice. «Elegí las cámaras Alpha de Sony porque son muy buenas en el enfoque híbrido que necesito para mi trabajo, pero también sé que obtengo una sensación y unos resultados diferentes en función del tipo de cuerpo que lleve conmigo. Para la calle y los viajes, quiero una cámara pequeña, y la Alpha 7C II de Sony que utilicé junto con mi Alpha 7 IV en el viaje a Amalfi fue perfecta. A pesar de lo capaz y avanzada que es la Alpha 7C II, gran parte de su atractivo radica en cómo me hace sentir», continúa. «Me gusta que tenga un visor electrónico de alta calidad, una ergonomía adecuada y que tenga un aspecto robusto, el de una herramienta adecuada. Tiene el mismo rendimiento AF y la misma velocidad que las cámaras más grandes de Sony, y sus imágenes tienen la profundidad, la nitidez y el color que quiero, pero lo más importante es que recuerda tanto a una cámara cinematográfica que me relaja».
«Todo ello repercute en mi fotografía y también en la de otras personas», continúa. «Quiero ser sutil y no jugármela, y la Alpha 7C II me ayuda a preservar un mayor anonimato. La mayoría de las veces trabajo de forma improvisada, pero hay ocasiones en las que pido un retrato y siempre sale uno mejor con una cámara pequeña. Combinar la Alpha 7C II con el FE 40mm f/2.5 G fue ideal para Alice. «Cuando hago fotografía urbana, no me gusta el incordio de cambiar de objetivo; un prime realmente centra mi enfoque, así que pienso menos en qué pasaría si acercara o alejara el zoom, y más en disfrutar del momento. El 40 mm también ofrece una visión muy humana. Es el objetivo ideal para inmortalizar el momento presente.
Pero los ejemplos más dinámicos de estar presente en el momento podrían ser las fotos de la línea de flotación de Alice alrededor de Positano, hechas con una carcasa resistente al agua. «No se viaja muy bien con las carcasas subacuáticas», dice, «pero valen la pena para viajes como ese. Poder usar mi Alpha 7 IV en el agua para obtener imágenes de buceo y natación es otra forma de transmitir esa sensación de conexión. Casi puedes sentir la frescura del agua y el calor del sol, ¡y también es la actividad favorita de los italianos en verano!»
Mientras nosotros disfrutamos de sus vistas de la costa italiana, Alice ya está inmersa en su próximo proyecto, con las cámaras y los objetivos Alpha a su lado. «Estoy convencida de que la gama Alpha tiene algo para cada situación», concluye, «y eso los convierte en los perfectos compañeros de viaje».