Muchos profesionales comienzan su carrera como fotógrafos generalistas, capturando con sus cámaras todo tipo de sujetos, pero la mayoría acaba centrándose en una sola especialidad. Aunque no siempre ocurre así: este es el caso de Terry Donnelly, usuario de Sony Alpha, cuya obra abarca diversos temas que van desde la arquitectura hasta los deportes, pasando por lo comercial y la naturaleza. A pesar de esta diversificación, ha logrado destacar en estos múltiples géneros, conseguir clientes y recibir numerosos premios en su trayectoria. Es una historia de éxito basada en un concepto simple pero fundamental: su pasión por conseguir grandes imágenes.
Desde el punto de vista fotográfico, siempre he tenido intereses diversos, algo que me ha acompañado en toda mi trayectoria profesional. Nunca he querido renunciar a nada, y aunque esta mentalidad no la comparte todo el mundo, a mí me ha permitido adquirir diferentes conjuntos de habilidades de diversos trabajos. Gracias a ello he podido saltar fácilmente de uno a otro. Así, si estoy trabajando para una agencia de noticias, les puedo proporcionar el tipo de imagen que desean; y si me piden que fotografíe interiores de hoteles, también puedo cambiar rápidamente a ese estilo.
El trabajo de Terry, tan diverso como los temas que aborda, se define también por una estética común, así que, en sus propias palabras: "aunque esté experimentando con diferentes ámbitos de interés o aspectos técnicos en el trabajo, el valor real y principal es siempre el mismo: conseguir algo que tenga un mérito artístico". Terry considera que la composición es algo fundamental. "Con independencia del tema —explica—, siempre trato de ofrecer un punto de vista poco habitual, algo que resulte sorprendente. Por ejemplo, disparar la cámara desde una altura o un ángulo inusual o elegir un gran angular o un teleobjetivo. Y entonces me preocupo por el encuadre para que el resultado sea impactante".
Otro aspecto por el que Terry siempre se preocupa en sus imágenes es por "una buena separación, de modo que el sujeto destaque entre los elementos que lo rodean". Para ello se sirve de varias técnicas, como la elección del objetivo, la posición de disparo, la iluminación del sujeto o el uso de una apertura amplia para desenfocar el fondo y aislar al sujeto.
Me parece que con cualquiera de estos elementos se puede conseguir una buena imagen a partir del tema más mundano.
Trabajar en diferentes temas es una filosofía que mantiene su trabajo siempre al día y que le permite también transferir habilidades entre disciplinas. "Es imposible no trasladar lo aprendido de un tema a otro —explica Terry—, así que de pronto me doy cuenta de que estoy aplicando técnicas de paisaje a un trabajo arquitectónico, o métodos para fotografiar interiores en retratos. En última instancia, considero que los mismos valores fundamentales funcionan en una amplia gama de estilos".
Es cierto que un fotógrafo que trabaja en varios géneros necesita una cámara que pueda adaptarse a prácticamente cualquier situación. Y por eso, Terry usa principalmente la α9, aunque también emplea una α7R III si los clientes prefieren una mayor resolución. "La α9 tiene todo lo que necesito y creo que puedo confiar ciegamente en ella —afirma—. Por ejemplo, cuenta con un modo de ráfaga de 20 fps con el que puedo obtener la expresión perfecta de un deportista, y el sistema de AF mantiene enfocado en cada fotograma a un sujeto en movimiento. Ya no es necesario cruzar los dedos para que la mejor pose coincida con la captura que salió nítida, porque la calidad se mantiene en todo momento". La confianza en el AF líder en su clase de la α9 también implica que Terry puede disparar con aperturas más amplias y conseguir la separación del sujeto que persigue en todos sus trabajos.
También se ha pasado recientemente al uso del obturador silencioso de la α9, y destaca en particular la capacidad de capturar el impulso de un golfista para ejecutar un swing, algo que simplemente no se puede hacer con un sistema DSLR a menos que uno quiera ser expulsado del campo. "En cuanto al rendimiento ISO, puedo subirlo a niveles más altos que nunca para obtener las velocidades de obturación que quiero para la acción. Luego está la estabilización de imagen en el cuerpo que, en el otro extremo de la escala de velocidad del obturador, permite agregar efectos de movimiento fácilmente, como una panoramización".
Por último, Terry señala que el visor y la pantalla trasera de la α9 han marcado un antes y un después en su manera de trabajar.
Tener la posibilidad de ver la imagen antes de disparar es algo increíble y me ayuda a trabajar de una manera más rápida e intuitiva que nunca. Así también puedo establecer una mejor conexión con el sujeto o el cliente con el que estoy trabajando. A diferencia de cuando usaba DSLR, ya no tengo que presionar el botón de reproducción para asegurarme de que tengo ante mí la exposición que estaba buscando. Ahora simplemente miro al cliente o a lo que esté fotografiando y puedo mantener esa conexión: en eso se traduce exactamente la buena fotografía, sea cual sea el tema.
"Aunque trabajo con varios tipos de fotografía, encuentro una mezcla de habilidades entre ellos que hacen que mi trabajo sea más potente"