Como diría cualquiera que estudie la naturaleza, el cambio es algo progresivo. La adaptación y la innovación generan nuevos hábitats y la diversidad de las especies prospera. ¿Ocurrirá lo mismo en la fotografía de naturaleza? Teniendo en cuenta que con la tecnología actual de las cámaras es más fácil que nunca obtener imágenes nítidas y detalladas ¿es imprescindible hacer algo diferente para destacar?
Durante los últimos años, el experto en naturaleza Andreas Hemb se ha propuesto justo ese objetivo.
"En parte de mi trabajo —explica Andreas—, me he alejado de la fotografía puramente documental y he tratado de probar a descubrir otro aspecto distinto de la fotografía de animales salvajes que, en mi opinión, gira más en torno a capturar las emociones que produce el estar ahí. Para mí se puede describir como 'la frontera entre los sueños y la realidad', y trata más de evocar un sentimiento que de capturar al animal. Es posible que hayas visto una imagen 'normal' mil veces antes, pero si eres capaz de mostrar las cosas de otra manera diferente, eso es lo que suscita interés".
Con una dilatada experiencia en el mundo de la fotografía, Andreas goza de una buena posición para desafiar los límites establecidos en la fotografía de animales salvajes. De hecho, al haber trabajado como fotógrafo de paisajes, puede aprovecharse de la gran cantidad de similitudes que existen entre la fotografía escénica y las imágenes que ahora crea.
Pese a que Andreas utiliza principalmente sus conocimientos sobre fotografía de paisajes, su experiencia capturando animales salvajes le resulta fundamental para asegurarse de que consigue la imagen perfecta. "Tenemos todos los aspectos normales de la fotografía, como ser capaces de entender la luz, el fondo, etc. —señala—, pero también tenemos al animal que vamos a capturar en un momento especial. Por lo que aun así debemos realizar un buen trabajo sobre el terreno y lograr que el animal se sienta cómodo contigo estando ahí: lo suficientemente cerca como para poder capturar la imagen, y también para entender su comportamiento, cómo se mueve y cómo reacciona ante lo que le rodea, para que puedas anticiparte, ya que el verdadero momento que quieres capturar puede desvanecerse en cuestión de segundos".
En sus últimas sesiones en su Suecia natal y en Florida, en las que ha fotografiado indistintamente con la α7R III y la α9, Andreas ha capturado una variedad maravillosa de imágenes artísticas de la naturaleza. Por ejemplo, cuando utilizó las técnicas de fotografía panorámica para capturar una garza blanca cogiendo un pez, nos explica: "La seguí con una velocidad de obturación de 1/60 s, una velocidad mucho más lenta de lo que normalmente utilizaría para fotografiar animales salvajes, ya que el desenfoque intencionado del movimiento permite capturar la cabeza con cierta nitidez, dejándonos ver lo que es, pero con el ala y el fondo desenfocados".
Para las imágenes con siluetas y sujetos a contraluz, el visor electrónico y el histograma realmente juegan un papel muy importante, afirma: "ya que te permiten ver en tiempo real como se ven y saber instintivamente cómo debes ajustar la iluminación, ya sea de forma manual o mediante la compensación de la exposición. Fotografiar cuando el sol está bajo resulta mucho más fácil y tampoco hace daño a los ojos. El obturador silencioso, el sistema IBIS y el visor electrónico funcionan a la perfección para fotografiar desde un ángulo bajo como las imágenes de las siluetas de aves zancudas, y del cisne sobre un agua brillante, para las que utilicé una plataforma flotante para acercarme".
En otra de sus imágenes de Florida podemos observar un caimán nadando sobre los reflejos del agua en calma, en la que Andreas ha invertido inteligentemente el encuadre. Lo primero que vemos son los árboles y el cielo, y después el caimán. La imagen produce un impacto casi primitivo cuando identificamos al depredador. "Se trata de una técnica extremadamente sencilla —expresa riéndose Andreas—, que sorprende en cierto modo. Es un ejemplo de cómo podemos hacer algo diferente de manera muy sencilla. Con suerte, al igual que las demás imágenes, hace que te detengas y pienses sobre la belleza de los animales salvajes y, en definitiva, sobre cómo podríamos preservarla para que las generaciones venideras también puedan experimentarla".
"Siempre me ha gustado observar los animales salvajes", admite, "y este interés fue evolucionando desde la fotografía de paisajes, cuando me di cuenta de que quería incluir vida en las imágenes para establecer una mayor conexión. Por bello que fuera el paisaje, siempre parecía que faltaba algo. La vida siempre añade dinamismo a la imagen y a la experiencia".