La grandeza de la fotografía de viajes nunca debería reducirse a una línea que tachar de la lista de tareas pendientes, ni consistir en series de escenas mil veces vistas para las que no es necesario más que poner el trípode en las marcas de quienes pasaron por allí antes que tú. Tampoco debe tratar a los sujetos como víctimas de un safari fotográfico.
Según Gábor Erdélyi, la clave para conseguir las mejores imágenes está en sumergirse por completo en el mundo que fotografías, vivirlo plenamente. Al fin y al cabo, si tú no formas parte de la aventura, ¿cómo esperas que quienes vean tus fotos sientan que ellos sí lo hacen?
"Considero que la esencia de la fotografía de viajes es la diversión de convertir nuevas experiencias en momentos que perduren. La finalidad es la aventura, la emoción de descubrir. Lo único que quiero que esté programado en mis viajes es la fecha de salida y de llegada. Mentalmente trazo a grandes rasgos un plan de lo que me interesa ver, pero evito los lugares turísticos. Les pregunto a los lugareños sobre posibles rutas y caminos y utilizo el trasporte público lo menos posible. Siempre que puedo, me desplazo a pie", explica Gábor.
"La fotografía de viajes comprende muchas disciplinas, entre las que se encuentran el retrato, la naturaleza, los paisajes y la fotografía documental. Para mí, registrar mis viajes es más bien un estado mental. Mis viajes duran al menos cuatro o cinco semanas, lo que me permite profundizar en la cultura y en la atmósfera del lugar. De hecho, el proyecto no es más que el viaje en sí mismo: las fotos simplemente son un reflejo de una experiencia interna", nos explica Gábor.
Gábor reconoce que algo que le ha resultado de enorme utilidad en sus proyectos de viajes ha sido pasarse a las cámaras sin espejo de Sony: "La α7R III es mi equipo principal. Es pequeña y discreta, además de ligera, algo esencial cuando vas de un sitio a otro. En un viaje de dos meses, el peso que llevas encima supone una gran diferencia. Gracias a la pantalla plegable y al enfoque ultra rápido, es la compañera de viajes perfecta. El modo de enfoque Eye AF me resulta especialmente útil para sacar retratos".
Gábor nos cuenta que la facilitad de disparo y los controles personalizables son otra gran ventaja, puesto que le permiten trabajar con rapidez y responder mejor a lo que captura. "Disparo en modo manual y programo los ajustes que considero más importantes en los botones principales, que no son otros que la ISO, los modos AF y la opción de disparo silencioso, pues resultan de gran utilidad para la fotografía de viajes."
Gábor suele hacer de sus viajes un antídoto para su trabajo profesional habitual, que consiste en retratos, sesiones de moda y desnudos para grandes revistas. Su manera de enfocar ambos tipos de trabajo es muy diferente.
"Cuando se trata de retratos, siempre me concentro y me preparo para cada disparo, pero con los viajes es completamente diferente. No suelo actuar como un artista preparado ni organizo mis viajes en torno a un proyecto concreto. Confío en el instinto y disfruto de la libertad que ofrecen tanto viajar como la fotografía, puesto que doy gran importancia a la espontaneidad".
Cuando se trata de viajes más largos, Gábor reconoce que dedica algo de tiempo a investigar: "mi última visita a Japón, que dio para tres viajes, duró casi medio año. En esta ocasión me dio tiempo a investigar. Las primeras experiencias impresionan a los viajeros de tal forma que solo pueden ver la superficie".
A pesar de su manera voluntariamente inconsciente de trabajar, hay un tema que trasciende a muchos de los proyectos de viaje de Gábor: está "muy interesado en la relación entre los seres humanos y su entorno, en concreto, entre el espacio vital creado por el hombre metropolitano, la ciudad y sus habitantes. Si busco algo a propósito, este algo suelen ser las subculturas cerradas". Así, "en Japón me causaban gran curiosidad las ciudades alejadas en medio de la nada o, en lo que respecta a la cultura del baño, el mundo de los onsens".
Por su manera de sacar fotos, Gábor siempre está dispuesto a relacionarse con las personas que documenta en sus viajes y evita así los resultados impersonales que se suelen derivar de un enfoque al más puro estilo de "francotirador" de la fotografía de calle. "Me interesan mucho más las personas y así puedo contar sus historias y las de su entorno con más fidelidad. El truco está en interactuar con ellas: me gusta entablar conversación o que nos tomemos una cerveza, pero a veces basta con establecer contacto visual".
En lo que respecta a los objetivos, Gábor utiliza principalmente el FE 12-24mm f/4 G, FE 24-70mm f/2.8 GM, y el FE 70-200mm f/2.8 GM, que le ofrecen "gran versatilidad de encuadre y una gran calidad de imagen. También me gusta llevar siempre una lente fija f/1.4 para las tomas con poca luz, como el FE 85mm f/1.4 GM".
Para Gábor, esta inmersión perfecta en el entorno es la clave para conseguir que los diferentes sujetos de la fotografía de viajes se conviertan en un ente coherente y exótico: los enunciados independientes se transforman en un ensayo visual que cuenta la historia real del lugar y de la cultura en la que estás inmerso, y sitúan a las personas que fotografías en su contexto genuino.