Enfoque

Petter Askø Næss | El bosque de cuento de hadas

Aunque «El bosque de cuento de hadas» tiene una calidad y una composición mágicas, la foto de Petter Askø Næss no tiene nada de imaginaria. Esta toma es el resultado de una exposición y un encuadre meticulosos, de planificación, paciencia y trabajo duro.

Petter quería hacer una imagen que combinara tres de sus cosas favoritas. «Es un homenaje a un pájaro, un lugar y una estación», revela. «El bosque de Ål, en Hallingdal, es mi bosque favorito, lleno de vida, y estar allí en otoño es maravilloso. El pájaro es un herrerillo capuchino. Es pequeño y hermoso, y bastante difícil de encontrar. Capturarlo representa la sensación que más me gusta en la fotografía de la vida silvestre».

Esa sensación es la anticipación, que experimenta cuando espera que un sujeto aparezca en su visor. Es una oportunidad fundamentada en su experiencia y habilidad, pero aun así fascinantemente incierta. «Los herrerillos capuchinos son territoriales», explica, «así que encontré un lugar en el que sabía que podría haber alguno buscando insectos en el bosque. Coloqué mi Sony Alpha 1 sobre un trípode, encuadré una rama con un manto de liquen, por encima del terreno del bosque. Y esperé».

«Había tantas variables», recuerda. «¿Saltaría el pájaro al lugar que yo quería, y aguantaría la luz del día? Tras horas de paciencia, se posó justo en el lugar adecuado, cuando la luz era más intensa. Medio segundo después había desaparecido».

herrerillo capuchino posado en la rama de un árbol © Petter Askø Næss | Sony α1 + FE 300mm f/2.8 GM OSS | 1/5000s @ f/2.8, ISO 2500

En ese momento, Petter confió en su Alpha 1. «Las horas o incluso días de paciencia que se invierten en encontrar una imagen tienen que dar sus frutos, y la Alpha 1 se encarga de que así sea», afirma. «En este caso, utilicé el modo de 30 fps de la cámara para aprovechar al máximo esa fracción de segundo, pero también necesitaba suficiente velocidad de obturación para “congelar” al pájaro en la rama. Trabajando a ISO 2500, conseguí 1/5000seg, que detuvo incluso los movimientos más pequeños.

«Trabajar con el increíble modo Bird AF de la Alpha 1 también me proporcionó una nitidez perfecta», continúa. «Para los fotógrafos de vida salvaje nos supone un antes y un después, y ese día destacó el ojo en todas las tomas, a pesar de tratarse de un pájaro diminuto en el fotograma. En cuanto apareció el recuadrito verde, supe que era un acierto. Si meto la pata es mi responsabilidad, ¡no la del equipo!».

Ese día también estuvo determinado por el objetivo que escogió.

«El FE 300mm f/2.8 GM OSS me brindó toda la luz que necesitaba en aquel bosque oscuro gracias a su gran apertura», dice, «y los nuevos motores AF del objetivo son más que rápidos para una correcta detección de motivos de la cámara. La distancia focal de 300 mm también me permitió equilibrar el ave y su hogar en el bosque. Habrá a quien le parezca un poco corta para los pájaros, pero es ideal».

«Esta imagen resume todo lo que me gusta de la fotografía de vida salvaje», concluye Petter. «Es la prueba de que todas esas horas en el frío pueden producir algo increíble. Y eso me da toda la fuerza que necesito para mi próxima sesión».

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