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¿Cuál es el futuro de la educación y la tecnología?

El mercado mundial de la educación está en plena forma y su futuro se presenta prometedor. La tecnología empleada en las aulas está revolucionando la forma de enseñar en todo el planeta y mejorando el acceso a la formación en mercados donde la infraestructura está en fase de desarrollo.

¿Cuál es el futuro de la educación y la tecnología?

Hemos tenido ocasión de hablar con Mike Fisher, consultor de convergencia y nuevas tecnologías de Futuresource, para saber más sobre el futuro del sector educativo.

¿Qué importancia tendrá la tecnología en el futuro de las aulas?

Sin duda la tecnología seguirá penetrando en las aulas a medida que la transición del formato impreso a digital se consolide en todos los sectores. Vale la pena destacar que a menudo existen importantes factores económicos y políticos que motivan la inversión de los gobiernos en tecnología para las aulas. En primer lugar, muchos gobiernos buscan invertir en capacidades de TI para el personal laboral, e introducir la tecnología en la enseñanza es una forma de hacerlo. En segundo lugar, invertir en educación es una forma clara de ganar votos, y por estas dos razones, la inversión en educación, en ocasiones, puede continuar en tiempos de austeridad económica.

Desde el punto de vista académico, no obstante, la tecnología por sí misma, no es la respuesta para mejorar los niveles académicos. La tecnología de equipos, ya sean tablets o pantallas interactivas, constituye únicamente una herramienta. El uso de la tecnología debe estar unido a unos resultados específicos en términos de aprendizaje. El concepto de la "clase invertida" no es nuevo, pero es probable que se haga más corriente en los próximos años. Los profesores dejan de impartir sus clases en modo automático, y se convierten en conductores de la educación de sus estudiantes. Para los profesores resultará clave comprender las herramientas y los recursos que tienen a su disposición. Un profesor podrá entonces diseñar cómo quiere utilizar las actividades de aprendizaje con sus propios estudiantes. Este giro importante en la enseñanza deberá tener lugar, junto con el despliegue tecnológico, para que la inversión produzca una mejora clara de la educación.

En su opinión, ¿qué dispositivos o productos serán los más populares en los próximos años?

El aprendizaje personal a través de tablets/portátiles probablemente gane adeptos en los próximos años a medida que se desarrolla el concepto del aprendizaje "a medida". Una clave para la adopción de este método será la rapidez con que el multimillonario sector del libro académico finalice la transición al formato digital. Muchos gobiernos europeos tratan activamente de desarrollar sus infraestructuras dentro del centro educativo (es decir, la conectividad de banda ancha, las estrategias de contenido) sin perder de vista esta perspectiva.

Desde el punto de vista de las pantallas, prevemos que las pizarras electrónicas interactivas sentirán el influjo tanto de los proyectores interactivos como de las pantallas planas interactivas. Países avanzados como el Reino Unido y Holanda (con niveles de penetración elevados para las pizarras electrónicas interactivas) tratarán de usar a la vez dispositivos personales junto con las pantallas del aula, de manera que el software que vincula a ambos y permite la colaboración interactiva (como DisplayNote) tendrán una amplia demanda. Además, los docentes tendrán una extensa selección de dispositivos de hardware entre los que elegir con opciones de segmentos de precio para comparar. Es probable que el software y los paquetes de contenido que funcionan con los dispositivos sean factores diferenciadores clave.

¿Resulta realista imaginar un futuro donde la tecnología en las aulas esté conectada a los propios dispositivos de los alumnos, como por ejemplo sus teléfonos móviles?

Alentar a los alumnos a que traigan sus propios dispositivos es claramente una forma económica que tienen los centros educativos y los gobiernos de continuar sus planes de «enseñanza personal» en tiempos de austeridad. Estos programas no vienen sin embargo exentos de polémica, principalmente por el tema de la igualdad. Existe la posibilidad de que las políticas sobre este tema pongan de manifiesto la división social/económica entre estudiantes, lo que podría dar lugar a situaciones de acoso o exclusión social. Tan solo por este motivo, algunos gobiernos/centros educativos ya están decidiendo no seguir las estrategias de «traer su propio dispositivo».

Las empresas de telecomunicaciones tienen sobre todo mucho que ganar con el uso "personal" generalizado. En Portugal, se instauró un programa nacional "personal" con las empresas de telecomunicaciones en colaboración con el gobierno. Cada estudiante de la enseñanza obligatoria recibía un portátil (financiado en parte por las empresas de telecomunicaciones) y, a cambio, sus padres tenían que contratar servicio de banda ancha durante tres años a un precio de descuento. Este tipo de ofertas "ventajosas para las dos partes" tienen muchas posibilidades de convertirse en la norma, junto con los programas de alquiler, ahora que los centros educativos buscan fórmulas prácticas y asequibles de desarrollar planes de enseñanza personalizada.

Otra función interesante que probablemente altere la dinámica de la financiación es el aumento de la adquisición de aplicaciones. Tradicionalmente, los centros educativos y los gobiernos han adquirido los libros para luego proporcionarlos a los estudiantes, pero es probable que este modelo entre en crisis a medida que la tecnología comience a facilitar los micropagos. Todos estos factores probablemente den lugar a cambios a largo plazo en la forma de financiación y en el desarrollo de la educación.

Fuente: Mike Fisher, consultor de Convergencia y Nuevas Tecnologías de Futuresource.