El f/8 y estar ahí

Samuel Aranda 

De vuelta actualmente en su ciudad natal, Barcelona, continuando su asignación de trabajo para el New York Times, Samuel Aranda nos habla en tono pensativo. "Leí en algún sitio", señala, "que existen dos tipos de fotógrafos: los cazadores y los pescadores. Los cazadores buscan lo que necesitan, para su historia. ¿Y los pescadores? Quizás somos más vagos, más caóticos, y a veces pescamos buenos peces, pero si el mar no está bien...", se encoge de hombros, "...no".

No podría haber una mejor descripción de la actitud de Samuel ante el trabajo, un reportero gráfico al que le gusta sumergirse. Al igual que el pescador, más que el cazador, prefiere relacionarse con los sujetos o con su entorno íntimamente, no mantener las distancias. Como ganador del premio "World Press Photo of the Year" (junto con otros muchos), y con una carrera de 20 años a sus espaladas, se plantea la fotografía desde un enfoque claramente gratificante. 

samuel aranda sony alpha 7RII juerguistas en el festival de la tomatina relajándose en piscinas con restos de tomate
© Samuel Aranda | Sony α7R II + 35 mm f/2,8 ZA | 1/1250 s f/5,0, ISO 800

Sobre todas las cosas, Samuel siente un gran interés por las personas y sus historias, su felicidad y sus luchas; la fotografía es sencillamente la herramienta con la que se ha dado cuenta que puede expresarlo. Nacido en un entorno politizado debido a que su padre trabajaba en el partido comunista, nos cuenta que el espíritu activista siempre estaba presente en su casa, lo que le animó a comenzar a fotografiar su barrio.

"Siempre pasaba algo con la policía y los ocupas. Comenzaron a detener a mis amigos, así que me puse a hacer fotos de lo que pasaba, y después de las manifestaciones y de los enfrentamientos con la policía".

samuel aranda sony alpha 7RII un manifestante se enfrenta a un policía durante los disturbios catalanes
© Samuel Aranda | Sony α7R II + 85 mm f/1,8 GM | 1/125 s f/4,5, ISO 200

Samuel se hizo fotógrafo profesional a los 19 años y trabajó para diarios locales y nacionales antes de trasladarse a Jerusalén cuando tenía 21 para vivir el conflicto de primera mano. Desde ese momento, ha cubierto algunas de las historias más importantes de nuestra época, entre ellas la Primavera Árabe, guerras en Irak y el Yemen, y el brote del Ébola en Sierra Leona. 

samuel aranda sony alpha 7RII caballos españoles agolpándose
© Samuel Aranda | Sony α7R II + 85 mm f/1,8 GM | 1/800 s f/8,0, ISO 200

Samuel piensa que las emociones son las que hacen que uno sea un buen fotógrafo documental. "Las necesito siempre. No importa qué cámara esté usando, si la imagen está centrada o descentrada, si es en blanco y negro o en color... tienes que ver la foto y sentir algo". Ahí es donde ayuda su implicación con las personas que fotografía. Es la única cosa que podría parecerse a una fórmula para Samuel: "Necesito estar con la gente. Como con la Primavera Árabe en el Yemen y Libia, ahí la gente joven quería cambiar. Me dejaron que durmiera en su casa y estar en primera línea con ellos. Estábamos unidos y eso hace que sea mucho más fácil contar la historia".

samuel aranda sony alpha 7RII ladrones españoles intentando contener caballos salvajes
© Samuel Aranda | Sony α7R II + 35 mm f/2,8 ZA | 1/160 s f/7.1, ISO 50

"Pero como fotógrafo documental", añade Samuel, "hay límites, tengo que estar a gusto con mis decisiones. Nunca antepongo el trabajo, si estoy en una situación en la que siento que no debo hacer la foto o que la persona no se siente cómoda, no la hago". Samuel describe los seis meses de su asignación de trabajo siguiendo a un vendedor ambulante africano en Barcelona para el New York Times. Nos cuenta la historia de cómo los emigrantes llegan a Europa y cómo sobreviven.

"Le seguí durante meses y de pronto, me llamó y me dijo que no quería salir en una foto que fuera a publicarse porque creía que se estaba aprovechando de él. Para mí es una pena, a nivel profesional, porque se ponían muy serios, pero no podía ignorar sus deseos. Tengo que demostrar respeto a los sujetos, es como un acuerdo. Están sufriendo y padeciendo auténticos problemas".

"Los que harían lo contrario", señala, "aquellos a los que solo les importa la foto, se olvidan del sentido de lo que hacen y se ponen por delante de sus imágenes".

samuel aranda sony alpha 7RII pescadores senegaleses sacando su barco del agua
© Samuel Aranda | Sony α7R II + 35 mm f/2,8 ZA | 1/1000 s f/3.2, ISO 100

Vivir este tipo de situaciones es algo a lo que está bastante acostumbrado, además de lo que sucede cuando uno se involucra demasiado en la historia: "Tienes que creer en lo que estás haciendo, pero a veces es necesario mantenerse un poco alejado". Samuel nos cuenta lo que ocurrió después de cubrir el brote de ébola del 2015 en Sierra Leona. "Cuando acabó no pude seguir, estaba absolutamente impactado por lo que había visto. Tuve que hacer un parón para poder resetear la cabeza porque hasta ese momento no había visto nada tan duro". Continúa contándonos las emociones tan intensas y extremas que había vivido y cómo había visto el dolor en la gente, aunque también el efecto positivo que se puede lograr como reportero gráfico: "Publicamos una historia sobre un hospital que no tenía recursos, en el que la gente se estaba muriendo, y se convirtió en portada del New York Times; tres días después, recibieron ayuda y los enfermeros y enfermeras nos llamaron para darnos las gracias".

samuel aranda sony alpha 7RII rosa depositada en el suelo tras el ataque a Barcelona
© Samuel Aranda | Sony α7R II + 35 mm f/2,8 ZA | 1/80 s f/8.0, ISO 100

Hace poco, mientras estaba cubriendo el movimiento independentista de Barcelona, Samuel se dio cuenta de lo que significa no poder perder a su sujeto. "La mayoría de mis amigos formaron parte del movimiento, y hubo helicópteros sobrevolando nuestras casas durante meses. Disparaban a la gente y un amigo mío perdió un ojo. Yo corría para fotografiar a la gente golpeada por la policía, y después volvía arriba corriendo para enviarlas al New York Times".

Era la primera vez que sentía que se había roto la barrera. Nos cuenta que no había una "distancia de seguridad. Tras el referéndum, regresé a mi pueblo, y todo el mundo estaba destrozado. La policía militar se había presentado en los colegios para llevarse las urnas, y habían golpeado a gente que conocía. Fue más duro en las zonas rurales porque eran policías militares. Por eso la gente tiene que salir y contar estas historias".

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Samuel Aranda
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Samuel Aranda

España

En la fotografía, solo me interesan las emociones.

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