Las piezas y los subconjuntos individuales se comprueban durante la producción para garantizar la mejor calidad y rendimiento posibles. Tras el montaje, la lente terminada se somete a otras pruebas adicionales que incluyen comprobaciones del contraste, la resolución y la precisión del enfoque automático.
Las variaciones prácticamente imperceptibles entre las lentes se graban en los circuitos integrados en la lente para que se puedan comunicar a la cámara. De este modo se garantiza un rendimiento uniformemente excelente y repetible en todas las lentes α.
Antes de proceder a su empaquetado y entrega, las lentes se inspeccionan una vez más para comprobar si presentan manchas o arañazos externos, además de probar su funcionamiento, incluido el manejo suave y silencioso del enfoque automático.
El empaquetado y el transporte también son factores cruciales a la hora de garantizar la calidad general del producto. Todas las lentes α se gestionan por número de serie mediante un ordenador, impidiendo de este modo que se produzcan errores a la hora de embalarlas. Durante el envío, las lentes se manipulan con el máximo cuidado posible, utilizando vehículos especialmente diseñados para el transporte de equipos de precisión.